Emprendedores Gráficos | Cómo poner precio a tu trabajo de diseño o ilustración - parte 2
En esta segunda parte explicamos 5 valiosos criterios a seguir para poner precio a lo que haces y cobrar lo que de verdad te mereces. Un artículo dirigido a diseñadores, ilustradores y creativos.
Cuanto cobrar por un logo, cuanto cobrar por un diseño, cuanto cobrar por una pagina web, cuanto cobrar por un cartel, tarifas diseñador, tarifas ilustrador, tarifas diseño grafico
16852
post-template-default,single,single-post,postid-16852,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,, vertical_menu_transparency vertical_menu_transparency_on,qode-title-hidden,paspartu_enabled,paspartu_on_bottom_fixed,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-9.2,wpb-js-composer js-comp-ver-4.11.2.1,vc_responsive

Cómo poner precio a tu trabajo de diseño o ilustración (Parte 2)

Tanto si eres un nuevo diseñador o ilustrador que quiere saber cuánto cobrar por su trabajo, como si eres un profesional experimentado que quiere aumentar sus tarifas para poder cobrar lo que de verdad se merece, no te puedes perder este artículo. Quédate con nosotros si quieres conocer los cinco criterios más importantes a la hora de poner precio a tu trabajo. Eeempezamos.

 

Antes de explicarte cada uno de los criterios, es importante que sepas que no hay una fórmula fija y es posible que existan precios tan diferentes como diseñadores o ilustradores haya en el mundo y es por esto que cuando hablamos con otros profesionales o buscamos información en Internet, no es de extrañar que nos encontremos con precios muy diferentes para un mismo tipo de proyecto. Si buscas por ejemplo sobre el precio del diseño de un logo, encontrarás de todo, hay páginas que ofrecen diseño de logos por 15 euros, algunas aplicaciones incluso te animan a crear tu propio logo de forma gratuita, mientras otros profesionales tienen unas tarifas por logotipo de 700 u 900 euros. Si estas cifras te parecen desorbitadas, debes saber que en otros muchos casos como por ejemplo en el rediseño de la marca de pepsi, la gran multinacional pagó 1 millón de dólares.

 

Dicho esto, cuando se trata de poner precios, debes tener en cuenta que no sólo se trata del servicio o el producto que se está ofreciendo, hay muchos factores que influyen en el precio final como podría ser el tamaño del cliente para el que se está trabajando, el país desde donde se trabaja, la experiencia que tengas, etc. Piensa que no es lo mismo trabajar para una pequeña marca de ropa de tu ciudad, que trabajar para rebook, al igual que tampoco será lo mismo trabajar desde Dinamarca que trabajar desde la India, ya que en estos dos lugares la moneda tiene un valor muy diferente.

 

En otras palabras y como ya te he comentado, no hay reglas en esto de poner precio, así que si un compañero del sector te dice que deberías cobrar tus trabajos por X dinero, no siempre va a estar en lo cierto. Y que hayas investigado sobre lo que cobra tu competencia por el mismo tipo de trabajos que realizas, no significa que debas cobrar lo mismo que ellos. Habrá casos en los que debas cobrar menos y otros en los que debas cobrar más, en definitiva todo depende del valor que creas que estás entregando a tus clientes y del valor real que tus clientes perciban.

 

Llegados a este punto, coge lápiz y papel porque pasamos a la lista de criterios a seguir:

 

CRITERIO 1: ¿Cómo es el cliente y en qué consiste el proyecto?

Empecemos hablando del tipo de cliente. Aunque me encantaría decirte que todos tus clientes van a hacer súper amables, súper implicados, con buen gusto para el diseño, con conocimientos creativos y con muchas ganas de pagar desde el primer momento, la realidad es muy distinta. No estoy diciendo que este tipo de clientes no existan, por supuesto que existen, pero sería mentira decirte que todos son así,  también hay clientes antipáticos, exigentes, extremadamente detallistas, sin conocimientos y no tan dispuestos a pagar como nos gustaría. Así que sí este criterio te parece poco relevante, hazme caso, debes tener en cuenta con quién vas a trabajar antes de entregar un presupuesto.

 

Piensa que al comenzar un proyecto con un cliente, es necesario conversar, negociar y colaborar con esa persona, así que fíjate bien en las primeras impresiones, haz muchas preguntas y tenlo en cuenta a la hora de fijar tus precios.

 

Una vez que sabes de qué tipo de cliente se trata, necesitas valorar el tipo de proyecto a desarrollar.

 

En relación al tipo de proyecto, recuerdo que al principio yo aceptaba todo tipo de trabajos por el mismo dinero, pero a medida que pasaba el tiempo me di cuenta de que no todos los trabajos eran iguales, mientras unos trabajos me estimulaban y mi creatividad se disparaba, otros trabajos me resultaban mucho menos estimulantes y me costaba mucho más desarrollarlos. Es por esto que mi recomendación es que cuando se trate de proyectos que no te apasionen demasiado, subas tus precios, así aunque tu parte creativa no esté tan estimulada como te gustaría, el dinero extra te ayudará a desarrollar ese proyecto.

 

Además de esto, debes saber que muchas veces te encontrarás con proyectos que te inspiran muchísimo y querrás desarrollarlos sin pensar demasiado en el dinero. Lo que te aconsejo en estos casos, es que no siempre te dejes llevar por tus ganas de hacer algo estimulante, y pienses también en tu negocio, que como te he explicado en otras ocasiones, también necesita dinero para poder mantenerse y poder crecer.

 

Criterio 2: ¿Se trata de un cliente grande o de un cliente pequeño?

Ya te lo comenté en el criterio anterior, no todos los clientes son iguales y por ello, tus tarifas tampoco deberían ser siempre iguales.

 

Para que entiendas esto, imagina que dos clientes vienen en busca de tus servicios. El primero es una pequeña banda de rock de tu ciudad que acuden a ti para la creación del cartel de su próximo concierto, que se realizará muy cerca del lugar donde tú vives. Mientras tanto, el segundo cliente es una empresa que organiza grandes eventos musicales y necesita un cartel para la gira europea de un famoso cantante de rock.

 

Como ves, aunque se trata de un mismo encargo, y por ética profesional deberíamos cobrar lo mismo, debes tener en cuenta que ambos clientes están dispuestos a pagar precios muy diferentes y además el alcance o la repercusión de tu trabajo no será la misma en ambos casos.

 

En definitiva lo que trato de explicarte es que aunque se trate del mismo trabajo, es un error no establecer tarifas en relación al tamaño de tus clientes.

 

IMPORTANTE: Recuerda que de la misma manera que una pequeña empresa va a rechazarte por tener precios demasiado elevados, una gran multinacional también te rechazará por tener precios demasiado bajos ya que en este último caso, estarás demostrando que tu trabajo no está a la altura de tu cliente y en consecuencia, buscarán un profesional más cualificado o en el peor de las situaciones, se aprovecharán de tu escasas habilidades comerciales para ahorrarse mucho dinero en un trabajo que podría haber salido mucho más caro.

 

Criterio 3: ¿Cuál es el presupuesto del cliente?

Conocer el presupuesto de tus clientes te ahorrará muchísimo trabajo a la hora de establecer tus precios y de  saber si un cliente te conviene o no. Lo que ocurre con esto es que no siempre será fácil conseguir este valioso dato.

 

Una de las formas de averiguar el presupuesto del cliente es pasando un cuestionario inicial a los interesados en trabajar contigo. La idea es entregar una serie de preguntas iniciales con las que puedas obtener información acerca del proyecto, del cliente y por supuesto del presupuesto que se dispone para ese trabajo.

 

Como no todos los clientes querrán darte esta valiosa información, otra estrategia que yo recomiendo utilizar es pedir una cifra aproximada  del presupuesto, esto lo puedes hacer incluyendo en el cuestionario un apartado como por ejemplo:

 

Su presupuesto para este proyecto se encuentra entre:
a) 100 y 300 Euros
b) 400 y 700 Euros
c) Más de 800 Euros

 

De esta forma, el cliente no se sentirá tan intimidado y su respuesta te dará muchas pistas para saber si el cliente te interesa o no.

 

CRITERIO 4- ¿De cuánto tiempo dispongo?

Es muy pero que muy importante saber cuánto tiempo dispones para desarrollar un proyecto. Debes saber que en muchos casos aparecerán clientes impacientes que querrán los trabajos para ayer y aunque mi consejo es que te alejes de estos clientes, entiendo que haya necesidades que cubrir y que a veces necesitemos aceptar este tipo de trabajos.

 

Esto ocurre no sólo con nuevos clientes sino también con clientes habituales, ya sea porque estén pasando algún tipo de apuro o por cualquier otra  razón que tengan, debes dejar muy claro que las urgencias hay que pagarlas.

 

Si ya has pasado por esta experiencia estoy seguro que sabes las consecuencias que tiene pasarte varias noches durmiendo menos horas de lo habitual para poder entregar un trabajo urgente.

 

Y por si nadie te lo había dicho o no te habías detenido a pensarlo, dormir menos horas de las que tu mente y tu cuerpo necesitan para recuperarse NO ES SANO y además es muy perjudicial para una profesión en la que es tan importante la creatividad y la claridad mental.

 

Dicho esto, si vas a aceptar este tipo de proyectos, no te olvides de cargar un extra al precio final por tratarse de un encargo urgente.

 

Criterio 5 – ¿Cuánto valor voy a entregar al cliente?

El último criterio del que quiero hablarte en este artículo y que para mí es el más importante, es el siguiente:

 

Establecer tus tarifas basándote en el valor real que vas a entregar al cliente.

 

Para poder basar tus precios en el valor que ofreces, debes tener muy en mente todo lo que vas a entregar en cada proyecto que realizas y también todos los beneficios reales que el cliente va a recibir con tu trabajo.

 

Para ponerte un ejemplo práctico y siguiendo con el ejemplo del diseño de carteles musicales, imagina que además de ofrecer únicamente el diseño del cartel, ofreces el diseño de banners publicitarios para Facebook. Con el objetivo de que el cliente pueda crear una campaña de Facebook ads y vender más entradas.

 

Con este añadido, el valor que percibe el cliente va a aumentar, ya que ahora no está pagando sólo por un cartel, además estará pagando por la posibilidad de vender más entradas en las redes sociales gracias a tus banners. Además de los banners, podrías incluir la creación de un pequeño vídeo promocional centrado en la misma temática del cartel.

 

Como ves, cuando se trata de aumentar el valor de tus servicios todo depende de tu originalidad  y aunque esto es algo que te pueda parecer un tanto extraño, debes saber que en otros muchos negocios se está poniendo especial interés en aumentar el valor percibido para así poder elevar los precios y diferenciarse de la competencia.

 

Además de lo anterior,  he de decir que no deberías tener ningún tipo de reparo o de miedo a elevar tus precios, siempre y cuando también aumentes el valor que ofreces a tus clientes.

 

Mi consejo es que pongas tus esfuerzos en entregar  cada vez más y más valor a tus clientes y fijes tus precios en relación a todo lo que tus clientes van a recibir.

 

Como conclusión…

Es importante que entiendas lo que te explicaba al principio, para fijar precios no existen reglas exactas, no hay fórmulas y por ello debes tener en cuenta que se trata de ir probando hasta dar con los precios con los que te sientas bien y que te hagan ganar tanto a ti como a tu cliente.

 

Y hasta aquí el artículo de hoy, espero que te haya sido de gran utilidad y que de ahora en adelante, empieces a fijar tus precios, siguiendo todos estos consejos para poder cobrar lo que de verdad te mereces.

 

Samuel Cairós
samuel@emprendedoresgraficos.com

Creador de Emprendedores Gráficos, diseñador, autor y formador. Amante de la creatividad, las nuevas ideas, el emprendimiento, la innovación y los proyectos hechos desde la pasión y el corazón.